El miedo a que un familiar o ser querido enferme y no podamos estar a su lado en aquellos momentos, es un pensamiento que ronda por la mente de todas las personas en esta nueva realidad a causa de la pandemia. Y dentro de quienes tenemos este tipo de pensamientos, nosotros los migrantes ocupamos un lugar especial, pues lo vivimos con mayor intensidad. Al hecho de que un familiar se enferme hay que agregarle los miles de kilómetros que nos separan.

¿Y si los que se enferman no son los de allá, sino los de acá? ¿Y si mi esposo se enferma? ¿O uno de nuestros hijos? ¿O quizás yo misma? La incertidumbre ataca por todos lados, con preguntas que no solo nos formulamos dentro de lo relacionado con la salud y el bienestar físico, de nosotros y las personas que son importantes en nuestras vidas, sino que además contemplan aspectos que escapan a nuestro manejo, como la crisis económica o la posibilidad de perder nuestro empleo, lo que daría lugar a una crisis familiar mayor.

Todos estos pensamientos traen como consecuencia ansiedad, miedo, dolor, inseguridad, incertidumbre, desconfianza y, en general, sentimientos que indican pérdida del control de los factores que nos rodean y que generan nuestra realidad actual.

Migrar es un asunto muy serio. Desenterrar nuestras raíces de esa bella tierra que nos vio nacer y llegar a sembrarlas en un lugar desconocido es un proceso que requiere de gran valentía y entusiasmo. Todo esto debe permitirte asumir que, como migrante, no eres ajeno a la incertidumbre, pues ya en muchas ocasiones la has enfrentado, incluso al punto de llegar a convivir con ella sin siquiera darte cuenta.

Ya sé que no es válido comparar, pero una vez hemos migrado pasamos por momentos de inseguridad y falta de control, y, sin embargo, la gran mayoría hemos conseguido —algunos con mayor dolor que otros— mantenernos a flote y superar la ansiedad de no saber qué va a pasar en el futuro.

Pero ahora el mundo está cambiando y el miedo se está apoderando de todos nuestros logros. ¿Qué hacer frente a esta incertidumbre del futuro?, ¿Qué hacer frente a la perspectiva de perder a alguno de nuestros seres queridos? ¿Qué hacer si se aproxima la navidad y no vamos a poder reunirnos para celebrar en familia esta fecha tan especial? ¿Qué hacer si la crisis económica sigue y perdemos nuestro empleo?

Preguntas bastante complejas con las que como psicóloga me encuentro contantemente en la terapia con mis pacientes. Ahora al trabajo de la identidad personal en el extranjero es necesario agregarle un manejo adecuado de las emociones, mantener el positivismo en su máximo nivel y desarrollar la habilidad de la conciencia plena o el Mindfulness, como ha sido llamada.

Para el manejo adecuado de la ansiedad es muy importante partir de una premisa: “No podemos cambiar la realidad, pero si podemos cambiar la interpretación que hacemos de ella”. Puede que exista la posibilidad de que alguno de nuestros familiares más cercanos se enferme y que a tan larga distancia no podamos visitarlo y llevarle flores, pero lo que sí podemos hacer es llamarlo por teléfono y demostrarle nuestro amor, hoy y todos los días. Es algo que podemos hacer no sólo en el momento en que esté enfermo, sino, y especialmente porque está sano y todavía disfrutamos de su maravillosa presencia en nuestra vida emocional. No es lo mismo hablar con nuestros familiares cada ocho días como una obligación de contacto a hacerlo día de por medio en una interacción que denote unión y normalidad dentro de las restricciones que la pandemia ha impuesto. En estos tiempos de incertidumbre, tanto los que están allá como los que estamos acá necesitamos más amor, apoyo y unión familiar.

Puede que nuestra pareja aquí en el extranjero se enferme y de repente nos tengamos que enfrentar al mundo sin él o ella por unos días, hasta que se recupere y regrese a casa. Es un hecho para el que debemos prepararnos positivamente, y la mejor forma de hacerlo es haciendo uso pleno de nuestra capacidad de anticipación para aprovechar esta nueva realidad y mejorar nuestro idioma, aprender a conocer mejor quiénes somos, cuáles son nuestras fortalezas y debilidades para trabajar sobre ellas y buscar constantemente soluciones y no problemas en el día a día. Habla con tu pareja de economía, de sexualidad, de cultura y del futuro que les espera. Valora su compañía hoy que está a tu lado y no mañana cuando ya no esté.

Puede que en diciembre no podamos volar a casa a comer natilla y cantar villancicos junto al pesebre en nuestra tierra natal, pero si podemos aprovechar esta ocasión para celebrar la navidad aquí, porque estamos vivos y deseamos seguir así: felices y en familia. Aprovecha para aprender a cocinar la comida tradicional de los dos países y crea una nueva manera de celebrar con una mezcla de tradiciones que te hagan sentir de aquí y de allá. Recuerda que ser migrante implica aprender a vivir con la maravillosa dicotomía de ser dos en uno.

Puede que pierdas el empleo, o quizás no. ¡Eso no lo sabes! Por hora dedícate a hacer muy bien tu trabajo, a ahorrar para una emergencia económica y a buscar otras fuentes de ingreso que te puedan sustentar en caso de que tu mayor temor se haga realidad.

Ten siempre presente que, así como puede que muchas cosas malas pasen, también cabe la posibilidad de que muchas y más cosas buenas sucedan en tu futuro cercano. Que aprendas que la vida hay que vivirla minuto a minuto, que disfrutes con mayor intensidad de los momentos junto a tus seres queridos —los de aquí y los de allá—, que descubras que puedes reír y llorar a través de una video llamada, que adquieras el hábito de cocinar de manera más saludable y hagas deporte desde tu propio hogar, que descubras habilidades en ti que desconocías.

Te dejo un ejercicio para llenar tu mente de cosas positivas: desde hoy y durante los siguientes siete días dedícate a pensar en lo bueno que tiene tu vida y escribe en tu diario antes de dormir tres cosas buenas que te hayan pasado durante el día. Con este sencillo ejercicio verás como esa nube negra que en ocasiones te rodea en forma de pensamientos se aleja poco a poco de tu mente.

¡No puedes cambiar lo que sucede en el mundo, pero si puedes cambiar la visión que tienes de ti como migrante en esta nueva realidad aquí y ahora!

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